Sin comisiones
Cada cita que haces, íntegra para ti
Calendace no se lleva un porcentaje de tu trabajo. Pagas una cuota fija al mes, o nada si te vale el plan gratuito. Da igual que hagas veinte citas o dos mil.
Haz la cuenta
Una comisión no es un gasto fijo: es un socio
Con cuota fija sabes lo que pagas. Con comisión, tu factura crece justo cuando mejor te va.
La comisión te penaliza por trabajar más
Cuantas más citas cierras, más pagas. El mes que más facturas es también el que más te cuesta la herramienta.
La cuota fija es predecible
Sabes en enero lo que vas a pagar en diciembre. Puedes meterlo en tus números y olvidarte.
Sin sorpresas escondidas
La suscripción cubre todas las funcionalidades de tu plan. Lo único aparte son los envíos por SMS y WhatsApp, con packs de créditos que compras solo si los usas.
Sin intermediarios
Tu cliente te busca en Google y reserva. Punto.
Cada paso que quitas entre "quiero cita" y "cita hecha" es una reserva que no se pierde por el camino.
Te encuentra donde ya te busca
Tu página de reservas se indexa en Google y aparece en tu ficha de Google Maps. Quien escribe el nombre de tu salón llega a tu página, no a un buscador de salones.
Un clic, no cuatro
En un marketplace tu cliente entra a la plataforma, te busca dentro, elige servicio y a veces se crea una cuenta. Aquí abre tu enlace y reserva. Menos pasos, menos gente que abandona a mitad.
Sin la competencia al lado
En un marketplace, la pantalla en la que está tu cliente enseña también los salones de tu calle, con sus precios y sus ofertas. En tu página solo estás tú.
Sin instalar ninguna app
Tu cliente no tiene que descargarse nada ni recordar otra contraseña. Se abre en el navegador y ya está.
Tus clientes
La pregunta que casi nadie se hace: ¿de quién es el cliente?
En un marketplace, el cliente llega a la plataforma
Tu salón es una ficha más dentro de un buscador donde también están los de al lado. El cliente se fideliza con la app, no contigo.
Con tu propia página, el cliente llega a ti
Tu enlace, tu nombre, tus fotos, tus servicios. No hay nadie más compitiendo en esa pantalla.
Y si un día te vas, te lo llevas
Tus fichas de cliente, con su historial de citas, se exportan a un archivo. Nunca vamos a usar tu lista de clientes para nada más.
Compara
Calendace frente a un marketplace de reservas
La diferencia no está en las funcionalidades. Está en de quién es el cliente.
| Compara | Con Calendace | Con un marketplace |
|---|---|---|
| Comisión por cliente nuevo | Ninguna. Cuota fija o plan gratuito. | Un porcentaje del primer ticket de cada cliente que llega por la plataforma. |
| De quién es el cliente | Tuyo. Ficha, historial y contacto exportables. | De la plataforma. Te lo alquilan. |
| Competencia | Tu página, solo tu negocio. | Tu ficha, rodeada de salones que pujan por el mismo cliente. |
| Recordatorios | WhatsApp, SMS y email, con tu nombre. | Con la marca de la plataforma. |
| Coste al crecer | El mismo: ni las citas ni el equipo encarecen el plan. | Sube contigo: más clientes nuevos o más empleados, más pagas. |
Lo que nos preguntan sobre esto
¿De verdad no hay comisión de ningún tipo?
No. Ni por reserva, ni por cliente nuevo, ni por cobro. Pagas la cuota de tu plan y ya está.
Entonces, ¿dónde está el truco del plan gratuito?
No hay truco, hay límites: 20 reservas al mes, hasta 50 clientes, un servicio y un profesional, con notificaciones por email. Si tu negocio crece, se te quedará corto y pasarás a un plan de pago. Ese es el modelo.
¿Puedo usar Calendace y seguir en un marketplace a la vez?
Sí, mucha gente empieza así. Pon tu enlace de Calendace en tu Instagram y en tu ficha de Google, y deja el marketplace para quien te descubra por ahí. Con el tiempo verás cuánto te llega ya directo.
¿Y si quiero cobrar por adelantado o pedir una señal?
Hoy Calendace no cobra pagos online: tú cobras como cobras ahora, en tu salón. Para reducir las ausencias tienes los recordatorios automáticos, la aprobación manual de reservas y el bloqueo de clientes que te dejan plantado.
Quédate con el cien por cien de lo que haces
Crea tu cuenta gratis, sin tarjeta y sin permanencia.